"La Pitxotxa The Modernitxen Wine", un vino para todas las mujeres

Lo que hizo esta gran empresaria no fue moco de pavo, pues Antonia Navarro (1846-1921) era la mujer a la que motejaron en tiempos como “La Pitxotxa” y que tras los fallecimientos de los varones de su familia, entre ellos su padre y su marido, se convirtió en la heredera de una fortuna que hizo prosperar haciendo gala de un inusitado talento femenino para los negocios.

No hace falta recordar que las mujeres que administraban la fortuna familiar y que, además, eran capaces de engrandecerla un poco más no abundaban en aquellos años, sino que eran raras avis que todavía hoy admiramos.

Junto a sus hijas conformaron un matriarcado en toda regla siempre ávido de cultura europea gracias a sus viajes por florecientes capitales como Barcelona, San Sebastián, Viena, París, Berlín, Florencia… Parte de la belleza entrevista en sus viajes la quisieron para su hogar. Así, que esta dama, que fue ante todo una amante del arte provista de un ojo excepcional, encargó un pequeño palacete modernista en Novelda al arquitecto Pedro Cerdán Martínez (1863-1947), autor del Casino de Murcia, entre otros.

A día de hoy esta joya se ha convertido en el orgullo local y es conocida como la Casa Museo Modernista. Todo un monumento que piropean diariamente infinidad de turistas que quedan sorprendidos tanto por el modernismo de sus paredes, como por el increíble personaje femenino que lo hizo posible.

Un joven vino blanco de Alicante que ya tiene premio

Pero a La Pitxotxa parece que le faltaba un buen vino para brindar por su vida y por la salud de todas aquellas mujeres de tesón que nos han precedido y por todas aquellas que vendrán. Y qué mejor manera que a través de un vino blanco, estiloso, servido en una coqueta botella azul, pues se considera que este color es uno de los más importantes del movimiento modernista. También el azul es el de la flor de lis que se planta para invocar a la diosa griega Iris, protectora de las mujeres, a la que tanta devoción mostraba Antonia Navarro y que puede verse en los murales de su antiguo hogar.

Este vino se elabora en una bodega de Monóvar de solera y gran tradición familiar: Bodegas Ortigosa. Para su fabricación se han empleado variedades de Moscatel de Alejandría y Macabeo blanc. De esta manera se obtiene un vino blanco, joven y de sabor afrutado pero sin excesivo dulzor.

Además, parece que “La Pitxotxa” ha debutado con éxito entre los paladares más entendidos. En concreto, se ha alzado con una medalla de bronce en la I Edición de los Premios ASPA que otorga la Asociación de Sumilleres de la Provincia de Alicante. Parece que nos sobran razones para seguir brindando por las mujeres.

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